La decisión de la SD Huesca de no enviar entradas al Real Zaragoza para que la afición maña pudiera acudir al partido que ambos clubes disputaron el pasado 26 de abril es ejemplo de "la mal entendida reciprocidad" entre clubes y su gestión de los simpatizantes visitantes. La Fasfe, asociación que representa a Accionistas y Socios del Fútbol Español, ha elegido el caso entre los dos clubes aragoneses para destacar los perjuicios a los aficionados en este tipo de situaciones, dentro del informe anual que se realiza desde esta asociación sin ánimo de lucro y que analiza los precios y condiciones con las que las aficiones visitantes asumen sus desplazamientos. Además de reclamar "un precio máximo" para los desplazados, con la intención de facilitar el acceso a los partidos fuera de casa, la Fasfe también reclama que se reserve un 5% para los visitantes, como se hace en competiciones continentales.
La referencia al caso aragonés llega en el análisis que la organización hace de los precios en Segunda División. "En un ejemplo de la mal entendida reciprocidad de los acuerdos bilaterales, el Huesca no envió entradas al no haber ofertado el Real Zaragoza entradas visitantes en su estadio durante toda la temporada, debido a su traslado a un estadio temporal", critica la Fasfe sobre el partido que acercó a ambos clubes al descenso a Primera Federación, competición que disputarán este curso, y de infausto recuerdo por el puñetazo del entonces portero zaragocista Esteban Andrada a Jorge Pulido, excapitán de la SD Huesca.
El club zaragocista también padeció el precio de la entrada visitante más cara, según los datos recogidos por Fasfe, ya que correspondió "al encuentro en Andorra del Real Zaragoza, registrando un precio de 50 euros". Un montante que, sin embargo, mejora al de la campaña 2024/2025, cuando los aficionados zaragocistas tuvieron que pagar 70 euros por su desplazamiento más costoso. ¿Dónde? En El Alcoraz, contra la SD Huesca.
Sobre la Segunda División, la asociación del fútbol popular, de la que forman parte dos asociaciones zaragocistas, señala que hay unos datos "más preocupantes" que respecto a La Liga, al observar "una tendencia alcista en los precios de la sentradas visitantes". "Ante la ausencia de un acuerdo global entre clubes, la tónica general son los acuerdos bilaterales, que se están mostrando totalmente insuficientes para contener el aumento progesivo de los precios", sentencian en Fasfe.
Según los registros de la organización, en la temporada 23/24 las entradas visitantes en la categoría de plata del fútbol español costaban 19,08 euros. Desde entonces, se acumula un crecimiento de más del 16%, llegando el coste hasta los 21,52 euros de media hace dos temporadas y hasta los 22,19 euros en la campaña 25/26 que terminó el pasado mes de junio.
Zonas visitantes en los estadios
El mismo informe de Fasfe analiza "la muy limitada capacidad de las zonas destinadas a la afición visitante en los estadios españoles", algo que se refleja en las dos categorías profesionales del fútbol nacional. Según la organización, esta situación "dificulta excepcionalmente los desplazamientos y la planificación de los mismos con el tiempo suficiente".
El estudio recuerda que tanto Getafe C.F. como F. C. Barcelona, en primera división, como el Real Zaragoza en la segunda categoría, tenían obras en su estadio o se había desplazado a un campo provisional. Por este segundo motivo, el club de la capital aragonesa no facilitó entradas visitantes a ninguno de los equipos con los que compitió durante el pasado curso.
Fasfe defiende que todos los estadios deben reservar un 5% de sus butacas a la afición visitante. Según los datos de la organización, el Real Zaragoza en el Ibercaja Estadio debería guardar 1004 butacas de las 20.071 con las que cuenta el campo del Actur. En el caso de la SD Huesca, ese 5% respondería a 456 asientos de los 9.128 que tiene el estadio. La jornada en la que más sillas se dejó a los visitantes, el club oscense facilitó 189 butacas, un 2,07%, según el dato de Fasfe.
La asociación finaliza sus conclusiones con hasta seis reivindicaciones que han hecho llegar tanto a la RFEF como a La Liga. Incluyen "un precio máximo normativo" para las aficiones visitantes, "la prohibición de recargos", "la regulación de los serctores visitantes" en torno a ese 5% del aforo, la creación de "zonas visitantes de aforo modificable", la creación de "canales de reclamación y denuncia" y "la reestructuración de la final de Copa" para convertirla en "la gran fiesta anual del fútbol nacional".