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¿Es Pogacar el ciclista más grande de la historia?

A Tadej Pogacar se le podría definir como el ciclista feliz. Era el corredor sonriente que buscaba a su principal oponente, Jonas Vingegaard, nada más cruzar la meta de Gavarnie. Le daba una palmada en la espalda. El corredor danés ni se enteraba. Pogi seguía a lo suyo, prueba de su serenidad y control de la situación. En la distancia veía como su compañero Isaac del Toro derrotaba a Remco Evenepoel y compañía en la pelea por la tercera plaza de la etapa, posición bonificada y que tal como iba el día también suponía un tercer puesto en el podio provisional de la carrera.

Sólo había un vencedor en la meta con adversarios con cara de circunstancias. “No ha sido el día deseado. Ha lanzado un fuerte ataque en el Tourmalet. Por la cima pasé a 30 segundos, pero un descenso así no era el ideal para mí”, dijo un abatido Vingegaard, el ciclista que lo gana todo cuando no está Pogacar en acción: la París-Niza, la Volta y el Giro donde dio un repaso a toda la general. Con Pogi no puede. Ni él ni nadie.

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Pogacar, en Gavarnie con el jersey amarillo.
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Olvidarse de Juan Ayuso tampoco sería justo. Llevó siempre a su lado a su compañero danés Mattias Skjelmose pero una caída poco antes de comenzar el Aspin le restó efectividad. “No ha sido mi mejor día”, reconoció el ciclista español.

Ni para Ayuso, ni para nadie, salvo Pogacar, el que sorprendió al afirmar que había bajado el Tourmalet “con prudencia” porque le vino a la cabeza la caída sufrida en la Lieja de 2023, cuando se rompió la muñeca y con una recuperación más complicada de lo que esperaba se le empezó a esfumar el triunfo en París.

Ciclistas cabizbajos

Pero esos mismos ciclistas cabizbajos, tocados por la proeza de Pogacar, fueron testigos de un día histórico; otro más, en un corredor que parece no tener límite, que cada vez es mejor y que ya es uno de los mejores de la historia de este deporte. ¿El más grande?

Y es aquí donde siempre es difícil comparar épocas y personajes. Pero si hubiera que situar entre los ciclistas diferentes -cada cual en su etapa deportiva-, los que marcaron estilo y dejaron huella, los que no se arrugaban en sus años de gloria, muy pocos estarían al nivel de Pogacar.

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A rueda de sus compañeros del UAE.
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Si se entra en el túnel del tiempo y se penetra al siglo pasado primero aparece Fausto Coppi, único en los años 40 y 50, por mucho que su compatriota Gino Bartali le pusiera las cosas muchas veces difíciles. Si se sigue pasando páginas, si se penetra ya en la segunda mitad de los años 50 y la primera de los 60, entonces aparece Jacques Anquetil, que sin ser un escalador extraordinario hacía añicos a todos en las contrarrelojes para ser el primer humano que ganaba cinco Tours.

El mito de Eddy Merckx

Y es en Eddy Merckx donde habría que detenerse. ¡Stop! Por mucho que se empeñe Pogacar no podrá alcanzar el número de victorias del ‘Caníbal’. Está a 402 triunfos y el promedio de estas últimas temporadas se recrea en una veintena larga de triunfos. Por lo tanto, el astro esloveno necesitaría 16 años para alcanzar a Merckx.

Este imposible también viene dado por la diferencia entre ambos a la hora de afrontar la temporada. Merckx competía casi 100 días al año mientras que Pogacar no supera los 60. En el palmarés de la estrella belga figuran también critériums y hasta casi un centenar de éxitos en los velódromos, donde el esloveno no se acerca ni de broma.

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Pogacar mira dónde van los rivales después de atacar en el Tourmalet.
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Si se sigue con un relato periódico en el tiempo luego aparece Bernard Hinault, dominador entre finales de los 70 y principio de los 80, para dar el testigo a Miguel Induráin, cinco Tours, únicos e inolvidables, pero al genio de Villava nunca se le habría pasado por la cabeza atacar al resto de contrincantes a 42,5 kilómetros de la meta en plena ascensión al Tourmalet.

Un prodigio

De Lance Armstrong es mejor no hablar y Chris Froome, con cuatro Tours, dominador en la década pasada, atacaba muy fuerte y con consistencia, pero en el último puerto y nunca a distancia tan descomunal como suele hacer Pogacar.

Si a todo esto se unen las exhibiciones que ha hecho en carreras como el Mundial, el Giro o clásicas como la Lieja-Bastoña-Lieja o Flandes enseguida aparece un prodigio único de sólo 27 años que ha empezado a ganar el quinto Tour en las cuestas del Tourmalet.

Fuente original: www.sport.es →